Jueves 28 de agosto de 2014

Una nueva nieta recupera su identidad

La historia de Ana Libertad y la participación de la Iglesia en la dictadura y el robo de bebés

Una nueva víctima de la dictadura nacida en cautiverio y apropiada por los represores recuperó su identidad. La noticia, que volvió a conmover al país, se conoció el viernes 22, cuando en una conferencia en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo se supo que ahora era 115 los nietos restituidos y era el turno de Ana Libertad Baratti, hija de Elena de la Cuadra y Héctor Baratti, nieta de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia “Licha” Zubasnabar de De la Cuadra. Lamentablemente falleció en 2008 y no podrá encontrarse con su nieta.
Una nueva nieta recupera su identidad La historia de Ana Libertad y la participación de la Iglesia en la dictadura y el robo de bebés por Gloria Pagés Una nueva víctima de la dictadura nacida en cautiverio y apropiada por los represores recuperó su identidad. La noticia, que volvió a conmover al país, se conoció el viernes 22, cuando en una conferencia en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo se supo que ahora era 115 los nietos restituidos y era el turno de Ana Libertad Baratti, hija de Elena de la Cuadra y Héctor Baratti, nieta de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia “Licha” Zubasnabar de De la Cuadra. Lamentablemente falleció en 2008 y no podrá encontrarse con su nieta. Elena y Héctor eran militantes del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) y fueron secuestrados en febrero de 1977 en La Plata. Elena estaba embarazada de cinco meses y estuvo secuestrada en el centro clandestino de detención que funcionó en la Comisaría Quinta de La Plata, donde nació su hija. Sigue desaparecida. Héctor fue visto en la Comisaría Octava y sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense. A través de mensajes de otros ex detenidos desaparecidos que sobrevivieron, como Adriana Calvo, la familia se entera que Ana Libertad había nacido en cautiverio. Ahí empieza la dura búsqueda del paradero de la niña, y el de sus padres. La ahora adulta Ana Libertad conoce desde el viernes quiénes fueron sus padres y porqué luchaban. Este caso es una muestra de la complicidad y participación civil y de la Iglesia católica durante la dictadura. Por caso, el cura Christian Von Wernich concurría seguido a la Comisaría Quinta. –Los hijos deben pagar la culpa de los padres –fue la respuesta del cura genocida a Héctor cuando, recién enterado que Elena de la Cuadra había dado a luz secuestrada le preguntó, en un intento de salvar a la beba, –¿Qué culpa tiene mi hija? Durante el juicio contra Von Wernich, en 2007, los integrantes de la querella del colectivo Justicia YA! La plata fueron víctimas de ataques y agresiones por partes de militantes fanáticos de la iglesia. Allí el caso de Ana Libertad y de Elena y Héctor ventiló la actuación de este cura. En su periplo, Licha y la familia de la Cuadra recorrieron despachos eclesiásticos, contactando al obispo Mario Serra, que los mandó a ver al secretario del vicariato castrense, Emilio Graselli, que estaba al tanto del parto de Elena. También se contactaron con Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús, quien les dijo que iba a conectarse con el provincial de los jesuitas, Jorge Bergoglio. El hoy Papa Francisco dio muestras de saber el destino de Ana Libertad, pero ninguna para colaborar con su restitución. Cuando Bergoglio tuvo que declarar En noviembre de 2010, se sorprendió por la pregunta que le hizo Myriam Bregman, abogada querellante en el juicio a un grupo de genocidas de la ESMA. El entonces cardenal debía declarar por las desapariciones de los curas Yorio y Jalics en una especie de tribunal improvisado en la Catedral de Buenos Aires. Allí, la abogada del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, inquirió: -Usted cuándo tomó conocimiento de que había niños que estaban siendo apropiados en la dictadura? Las respuestas eran esquivas: del “recientemente” a “por el año del juicio a las Juntas”, daban cuenta del intento de borrar toda complicidad o conocimiento suyo sobre el caso, sin embargo, nunca más quiso declarar y prefirió hacerlo por escrito para evitar estas incomodidades. Myriam Bregman sostiene que “a él le cabe responsabilidad en lo que concierne al robo de bebés durante la dictadura, por saber él cuándo nació Ana Baratti y conocer su destino”. Bregman fue categórica, como Elena de la Cuadra, tía de Ana Libertad a cuya familia Bergoglio les aseguró que a la beba la tenía “un matrimonio bien” y que no había “vuelta atrás”: “Como mínimo, en el ’77, Bergoglio estaba al tanto del caso de Ana Libertad –dijo De la Cuadra en una entrevista a la revista Veintitrés por el año 2012–. Mi padre le había contado todo (…) En este genocidio Bergoglio tiene mucho que ver. Y en el robo de bebés también. El silencio acompaña y convalida todas y cada una de las conductas de los que individualmente repartieron bebés”, sentenció entonces. Myriam Bregman hoy se alegra por la restitución de Ana Libertad, reivindicando la lucha de Licha, su abuela, el conjunto de Abuelas y el de toda la familia de la joven. Este domingo, Nora Cortiñas, en un reportaje en Radio América en el programa De haberlo sabido, también se conmueve por la noticia. Y cerrando el reportaje no deja de reclamar algo que muchas organismos de derechos humanos independientes del gobierno exigen: la apertura de los archivos de la dictadura. Así lo decía Nora Cortiñas: “la justicia tiene mucho que ver, la justicia tiene que agilizar la búsqueda, no puede quedar en las manos de las Abuelas únicamente o de la decisión individual de una persona que duda de su origen. Acá hay que apurarse, casi todas las abuelas está llegando a los 90 años, entonces merecen que se ocupen desde el gobierno, desde los poderes con toda la fuerza. Los jueces tendrían que abrir sus gavetas y dar a conocer y presentar pruebas de que se han dado falsas adopciones. Y abriendo los archivos, la iglesia, precisamente que intervino tanto, y ya que hay un Papa argentino que conoce bien profundamente lo que pasaba, tienen que remover los archivos de la Iglesia”.