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	<title>CeProDH - Centro de Profesionales por los Derechos Humanos</title>
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		<title>2 x 1: carta de una hermana de desaparecidos a los jueces</title>
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		<dc:date>2017-05-09T12:01:39Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Myriam Bregman</dc:creator>


		<dc:subject>Represi&#243;n e Impunidad</dc:subject>
		<dc:subject>Myriam Bregman</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Adem&#225;s de compa&#241;era de militancia, soy abogada de Gloria en causas de lesa humanidad. Ella tiene dos hermanos desaparecidos y otro sobreviviente, que con 14 a&#241;os estuvo secuestrado en la ESMA. Hoy ella estuvo en Comodoro Py recorriendo los tribunales para exigir que los secuestradores de sus hermanos no queden en libertad. All&#237; les entreg&#243; a los jueces esta conmovedora carta donde relata crudamente c&#243;mo el genocidio atraves&#243; a toda su familia.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://ceprodh.org.ar/Articulos" rel="directory"&gt;Art&#237;culos&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://ceprodh.org.ar/Represion-e-Impunidad" rel="tag"&gt;Represi&#243;n e Impunidad&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://ceprodh.org.ar/Myriam-Bregman" rel="tag"&gt;Myriam Bregman&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;img src='https://ceprodh.org.ar/local/cache-vignettes/L150xH84/arton747-57095.jpg?1702622128' class='spip_logo spip_logo_right' width='150' height='84' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Adem&#225;s de compa&#241;era de militancia, soy abogada de Gloria en causas de lesa humanidad. Ella tiene dos hermanos desaparecidos y otro sobreviviente, que con 14 a&#241;os estuvo secuestrado en la ESMA. Hoy ella estuvo en Comodoro Py recorriendo los tribunales para exigir que los secuestradores de sus hermanos no queden en libertad. All&#237; les entreg&#243; a los jueces esta conmovedora carta donde relata crudamente c&#243;mo el genocidio atraves&#243; a toda su familia.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_770 spip_documents spip_documents_center'&gt;
&lt;img class='img-responsive' src='https://ceprodh.org.ar/local/cache-vignettes/L500xH281/arton74046-7b9d4.jpg?1702622128' width='500' height='281' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empuj&#243;n brutal, Miguel Hern&#225;ndez.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un golpe helado&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No doy cr&#233;dito, no puede ser, me digo. Pueden volver a caminar libres. Nos los podemos cruzar en un bar, en cualquier lado. Este tipo de animal no se esconde, no se averg&#252;enza, no teme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pienso en el Turco Juli&#225;n, nazi confeso, due&#241;o de la vida y de la muerte en los Centros Clandestinos del Circuito Atl&#233;tico, Banco, Olimpo. Podr&#237;a quedar libre. Fue condenado en 2010. En un juicio en el que entre muchos desaparecidos y sobrevivientes, mi hermano Guillermo Pag&#233;s Larraya fue uno de los casos por el que se conden&#243; a Juli&#225;n y a 15 genocidas m&#225;s. La desaparici&#243;n, secuestro y torturas contra Guillermo fueron tratados y probados por testigos y compa&#241;eros de cautiverio en el Juicio a las Juntas en 1983.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&#237;, la Corte Suprema ha entregado la llave para que las puertas se le abran a los asesinos y torturadores de nuestros familiares, de nuestros compa&#241;eros sobrevivientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fui testigo en ese juicio. Mi hermano Antonio tambi&#233;n. Declarar en un Tribunal, en un juicio por delitos de lesa humanidad, donde una de las v&#237;ctimas es tu familiar, de alg&#250;n modo trastoca hasta lo m&#225;s hondo. Hay que exponerse delante de jueces, de asesinos, de defensores de asesinos. Buscaba con mi mirada la de mis compa&#241;eros y familiares que me hab&#237;an acompa&#241;ado. Tambi&#233;n es una reparaci&#243;n. Decirles ah&#237; que los queremos presos, a todos, en c&#225;rcel com&#250;n y para siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empuj&#243;n brutal, dice Miguel Hern&#225;ndez. Eso recibi&#243; mi familia un 4 de septiembre de 1977. Desaparec&#237;a mi hermana Rosita. Tres a&#241;os apenas cumplidos ten&#237;a yo. Mi vieja a punto de parir. As&#237; nac&#237;a Clara quince d&#237;as despu&#233;s. En medio de ese espanto desgarrador. Mi viejo se repart&#237;a entre gestiones, b&#250;squedas desesperadas, patear puertas de funcionarios que por toda respuesta ten&#237;an un &#8220;j&#243;dase, los hubiera criado mejor&#8221;, juzgados y habeas corpus rechazados, y la alegr&#237;a imparable de una nueva vida entre sus brazos. Un a&#241;o y dos meses m&#225;s tarde, naci&#243; Ana. Ese aferrarse a la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Meses despu&#233;s, en diciembre, desaparec&#237;a Guillermo (Mariano). Antonio con 14 a&#241;os era secuestrado en la Esma durante unos d&#237;as. Nosotras crec&#237;amos mamando esa angustia, esas que uno no sabe c&#243;mo hicieron, c&#243;mo hicimos, nuestros viejos, las Madres, los hijos e hijas, nosotras mismas, para llevar encima. De un silencio atronador, de eternas y miles de noches insomnes, de la ansiosa locura de la escritura se agarr&#243; mi pap&#225;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s tarde lleg&#243; la verdad: Guillermo estuvo desaparecido y secuestrado en los tres centros clandestinos del circuito ABO. No hay certezas, claro, de eso se valieron los genocidas, pero hay grandes indicios de que fue tirado al R&#237;o de la Plata en los horrendos vuelos de la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tan chico, tan apasionado, tan de esa generaci&#243;n que nos robaron porque se enfrentaron a la miseria de lo posible y pusieron en cuesti&#243;n este mundo para transformarlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su corta vida de 22 a&#241;os fue la de un militante voraz. Arranca en los primeros a&#241;os de la secundaria en el Nacional Buenos Aires, para ser despu&#233;s periodista, trabajador telef&#243;nico de Entel, estudiante universitario, cuadro dirigente en Montoneros. Todo de golpe, todo junto. Cuando los milicos fusilan a su compa&#241;era Ver&#243;nica Basco, Guillermo le escribe al padre una carta bell&#237;sima que empieza con una cita de Julius Fuc&#237;k, un poeta checoslovaco: &#8220;por la alegr&#237;a hemos vivido; por la alegr&#237;a fuimos al combate. Que jam&#225;s la tristeza sea asociada a nuestros nombres&#8221;. Y le cuenta lo felices que eran juntos, peque&#241;as y hermosas escenas de una vida intensa, que hasta un hijo quer&#237;an traer al mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora que los asesinos y secuestradores de Guillermo, de Rosita y de los 30.000 tienen la llave de sus celdas, no podemos quedarnos quietos. No lo hicimos nunca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es s&#243;lo un acto de justicia, es tambi&#233;n en propia defensa. Todos los que fuimos testigos, todos los sobrevivientes que declaramos, en mi caso por ejemplo contra el Turco Juli&#225;n y los genocidas de ABO no estamos tranquilos si podemos verlo caminar libre. Si puede vernos. Si puede amenzarnos. Si puede hacer lo que le venga en gana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No los pueden dejar libres. No.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sepan que no vamos a quedarnos esperando. Vamos estar alertas, movilizados, no nos van a parar ni a atemorizarnos. Cuarenta a&#241;os de lucha no lo van a tirar por la borda tres jueces. Nos dieron este manotazo duro, este golpe helado, nosotros lo recibimos y nos paramos firmes. No los pueden dejar en libertad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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