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Multitudinaria marcha en La Plata a 50 años del golpe genocida
23 de marzo, por Fue genocidio — Política, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976, Política, La Plata, Berisso y Ensenada, Libertades Democráticas, Provincia de Buenos Aires, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976
Veinte mil personas marcharon en las calles platenses en un nuevo aniversario de la dictadura genocida. Exigiendo cárcel común para todos los represores y la apertura de todos los archivos. ¡30 mil compañeros detenidos desaprecidos presentes ahora y siempre!
Como todos los años, se realizó en la ciudad de La Plata este 23 de marzo, un día antes de la convocatoria a Plaza de Mayo, la movilización al cumplirse un nuevo aniversario de la última dictadura genocida, que convocó alrededor de 20 mil personas, en una marcha histórica.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>En las calles de La Plata se volvió a denunciar que "Son 30 mil" y que "Fue genocidio". La columna de la Multisectorial finalizó frente a Casa de Gobierno con la lectura de un documento, donde se remarcó las responsabilidades políticas y empresariales de lo que fue un geonocidio de clase, y la impunidad de ayer y de hoy.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>"Desde 1983, cuando cayó la dictadura, los distintos gobiernos mantuvieron la impunidad de los autores y cómplices del genocidio. La autoamnistía militar, las leyes de obediencia debida y punto final, los indultos y el 2x1 fueron derrotados con la lucha y la movilización de los organismos de DDHH junto con los más amplios sectores del campo popular."
Sobre el gobierno de Milei y Villarruel afirmaron: "así como la dictadura construyó un enemigo interno para justificar el exterminio, este gobierno hace lo mismo a través de discursos y prácticas autoritarias y reaccionarias contra quienes luchamos contra su plan de ajuste y represión."
Asimismo sostuvieron que "este 50 aniversario del golpe genocida nos encuentra en una situación internacional cada vez más convulsionada con el intento del imperialismo de avanzar en la región y el mundo".
Para finalizar alzaron la voz de los 30 mil: "hoy nos movilizamos levantando bien alto las banderas de los y las 30.000, por una sociedad sin opresión ni explotación y para enfrentar las políticas de este gobierno y de todos sus cómplices. Es necesario seguir en las calles para derrotar el plan de guerra de Milei como nos enseñaron las madres, abuelas y todos nuestros compañeros y compañeras sobrevivientes de la dictadura. Porque hay fuerzas para derrotar a este gobierno, porque no nos han vencido"
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script> -
No nos resignemos a este sistema, la salida es colectiva, que las pibas y pibes se involucren
23 de marzo, por A 50 años del Golpe — Política, Libertades Democráticas, Opinión, Lesa humanidad, Genocidio, Jorge Julio López, Impunidad, Golpe de Estado, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Crímenes de lesa humanidad, Astillero Rio Santiago, Terrorismo de Estado, Dictadura, A 50 años del Golpe, Memoria, 50 años del golpe de Estado de 1976, Política, Libertades Democráticas, Opinión, Lesa humanidad, Genocidio, Jorge Julio López, Impunidad, Golpe de Estado, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Crímenes de lesa humanidad, Astillero Rio Santiago, Terrorismo de Estado, Dictadura, A 50 años del Golpe, Memoria, 50 años del golpe de Estado de 1976
Desaparecidos de hace 50 años que siguen siendo encontrados. Mientras, los verdugos de Julio López, secuestrado por segunda vez hace 20, siguen impunes. ¿Qué le cabe la generación que integran tantas nietas y nietos? El abuelo de la autora es Luis Constrisciani, miembro de la Comisión Interna del Hipódromo de La Plata y militante del PRT, detenido en 1976 a sus 25 años. Sigue desaparecido. Ella estudia en la UNLP y milita en el PTS.
(Esta columna integra el dossier Reflexiones a 50 años del Golpe: una lucha incansable contra el negacionismo, el olvido y el silencio, que podés ver acá)
Me di cuenta de que eran 50 años cuando pensé que este año mi papá también los cumplía, ya que él sólo tenía unos meses cuando se llevaron a mi abuelo en diciembre del 76.
Me genera un sinfín de emociones, ya que una podría pensar que este año celebramos la vida de una forma especial a la vez que se cumple un nuevo aniversario de un momento altamente marcado por la muerte. Así que las emociones son dobles.
Me emociona también ver una juventud conmovida por estos hechos, que mueve información por redes sociales, que nos invitan a los familiares a contar nuestra historia en diferentes espacios y que se prepara para marchar el martes con su amigo, su pareja, su familia o solos.
Tengo sentimientos encontrados respecto a esto último. Me gustaría que todos los años sea número redondo, que todos los años esta constante alusión a la memoria esté en todos lados y que todos los años seamos miles, cientos de miles preparándonos para llenar la calle.
Coyunturalmente nos encontramos ante un gobierno abiertamente negacionista, que niega a los 30 mil, que vino a intentar seguir con el plan económico que impuso la dictadura, que habla de una memoria “completa” para justificar un genocidio. Entonces siento que hoy movilizarse también es un posicionamiento político, que seamos miles en las calles es plantarnos y decir “acá estamos”, sostener los carteles y banderas con sus rostros y sus ideas es una forma de tenerlos más cerca y también de tener presentes sus luchas.
Hay un hecho de los últimos días que personalmente me conmovió. Es lo acontecido en La Perla (emblemático ex centro clandestino de detención de Córdoba) y, especialmente, el relato de Soledad, hija de Mario Nívoli (cuyo cuerpo es uno de los doce encontrados ahí e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense).
Soledad contaba cómo se había enterado del hallazgo del cuerpo de su padre y afirmaba que “ya no es hija de un desaparecido”, que ahora tiene una certeza que le faltó toda su vida. Me angustió varios días pensar que nosotros y muchos más no tenemos ni ésa ni muchísimas otras respuestas sobre el destino de nuestros familiares.
Si miramos hacia atrás, es imposible que no aparezca el nombre de Jorge Julio López, un sobreviviente de la dictadura que fue nuevamente secuestrado en 2006 mientras sucedía el juicio contra su torturador, Miguel Etchecolatz. Me parece de total relevancia, ya que hasta el día de hoy continúa desaparecido y porque su secuestro tuvo un total encubrimiento por parte del Estado. ¡En plena “democracia”!
La frase “¿a qué te podés acostumbrar?” marcó mi adolescencia y la lleno de preguntas que aún busco responder.
Violeta Contrisciani junto a Valentina Busi, familiar de Liliana Galletti Busi, desaparecida en 1977. Quiero que los pibes y pibas que lean esto se involucren, pregunten, escuchen, busquen información, que sean curiosos, que no se resignen al sistema que nos ofrecen. Porque antes que nosotros, hace 50 años, hubo una generación de pibes que no se resignaron, que lucharon por lo que creyeron justo y dieron su vida por su causa.
Hubo también una generación, la de mi viejo, que también se organizó y luchó en los 90 contra el menemismo y sus leyes de impunidad, protagonista entre otras cosas de las heroicas jornadas revolucionarias de diciembre de 2001.
Esta tercera generación, la que integramos millones de pibas y pibes entre quienes estamos las nietas y los nietos, no puede quedar al margen de ese enorme legado.
Personalmente me marcó mucho mi viejo Juan y su historia de vida. Me acuerdo de preguntarle a él y a mi vieja mil cosas sobre la dictadura, las cosas que iban pasando o cuál era el objetivo de las marchas a las que íbamos.
Mi papá trabaja hace muchos años en el Astillero Río Santiago, una fábrica estatal que fue muy atacada, pero que resistió a las privatizaciones de Menem y Duhalde en los años 90 y el intento de dinamitarla de María Eugenia Vidal en 2018. Me acuerdo las grandes movilizaciones en Plaza San Martín de La Plata para defender al Astillero.
Me conmovió mucho verlo a él a la cabeza, con sus compañeros, y a la unidad obrero estudiantil que se generó con los pibes que estábamos en centros de estudiantes de las escuelas. Ahí muchas preguntas empezaron a formarse y otras a tener respuestas.
Así que les diría a las miles de pibas y pibes de mi generación que pregunten y escuchen, que la salida es colectiva y que construir lazos solidarios, comunidad, es lo que nos va a dar la fuerza para pelear contra las injusticias de hoy, que son las mismas contra las que peleaban los 30 mil.
Foto Enfoque Rojo
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Alejandrina Barry: “La pata civil de la dictadura sigue dirigiendo los destinos del país"
23 de marzo, por 24M — Política, Ciudad de Buenos Aires, Libertades Democráticas, Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Alejandrina Barry, Jorge Rafael Videla, Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FITU), A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976, Política, Ciudad de Buenos Aires, Libertades Democráticas, Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Alejandrina Barry, Jorge Rafael Videla, Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FITU), A 50 años del Golpe, 50 años del golpe de Estado de 1976
La legisladora porteña (MC) del FIT-U e hija de desaparecidos relató su historia en una entrevista en AM650 con Úrsula Vargues. Desde su niñez y cómo la dictadura utilizó su imagen en revistas de la editorial Atlántida como parte de una campaña de acción psicológica para justificar el terrorismo de Estado, pasando por su lucha por los derechos humanos. Alejandrina reivindicó la lucha colectiva de esa generación y sostuvo que, "a 50 años del golpe, tenemos que estar todos y todas en las calles este 24 de marzo".
Alejandrina Barry, legisladora porteña (MC) del PTS en el FIT-U y referente de los DDHH brindó una entrevista al programa Somos Argentina de AM650 conducido por Úrsula Vargues. Relató cómo la dictadura utilizó su imagen de niña en revistas de la editorial Atlántida como parte de una campaña de acción psicológica para justificar el terrorismo de Estado.
Hija de desaparecidos y querellante en las causas Cóndor y ESMA, reivindicó la lucha colectiva de esa generación y sostiene que, a casi 50 años del golpe, la pelea por Memoria, Verdad y Justicia sigue vigente frente a la impunidad de civiles, medios y sectores del Poder Judicial que aún no han sido juzgados.
"La historia de persecución de mi familia comienza mucho tiempo antes. Mi mamá es secuestrada en el 74 y permanece los últimos meses de embarazo en 'El pozo' de Banfield. Luego la trasladaron al penal de Olmos y yo nazco allí", advirtió.
Después, se da el operativo en Uruguay donde Fuerzas Armadas Conjuntas, argentinas y uruguayas, en el que secuestran a su padres y los matan. A sus tres años con los medios de la época como la editorial Atlántida a la cabeza montan una campaña de manipulación publicando diferentes artículos en los que se la mostraba como víctima de sus padres.
"Lo que los militares llamaban medidas de acción psicológica y de propaganda sobre la población civil", explicó y agregó, sobre la importancia de la fecha que "cada 24 de marzo se actualiza porque la pelea por memoria, verdad y justicia sigue vigente".
A los 13 años Alejandrina tomó conciencia de esos hechos y comenzó una búsqueda que, "como siempre cuento, nuestras búsquedas empezaron por lo individual, pero inmediatamente se transformaron en una búsqueda colectiva que fue toda la pelea durante décadas de los sobrevivientes de la dictadura, de las Madres, las Abuelas, los organismos, porque había una solidaridad enorme de los compañeros de militancia que salieron de los campos de concentración, por ejemplo, para que te contaran qué era lo que había pasado con tus familiares", relató.
"A mí lo que me surgió es todo lo contrario, es una reivindicación muy profunda de lo que eran ellos, de por lo que peleaban y por lo que peleaba toda esa generación. Por eso desde muy joven, empecé a militar en los derechos humanos y también en en la izquierda".
"En estos momentos se está desarrollando, con mi compañera Myriam Bregman, el juicio de Vicky Walsh, cofundadora del CEPRODH, de la masacre de la calle Corro. Bueno, estamos hablando 50 años después que recién comienza este juicio. Ni que hablar de la pata civil de la dictadura. Los grandes medios de comunicación fueron parte de esa pata civil con la que nadie se quiso meter. Los medios, los el poder judicial. No se quiere avanzar nada en las causas contra los civiles. Son contados con dedos de una mano, algunos particulares que se haya podido avanzar. Pero más bien han mantenido la protección y la impunidad hasta el día de hoy", explicó en referencia a la vigencia de esta pelea para juzgar a todos los partícipes del genocidio.
"La lucha de tantos años que dimos contra la impunidad en este país, que sin esa lucha no hubiéramos conseguido enjuiciar a los genocidas que logramos enjuiciar, sirve mucho para la pelea del presente, y muchas de esas cosas que por las cuales ellos peleaban que tienen mucha actualidad: las guerras imperialistas que lanza EEUU, el genocidio en Gaza tienen que ver con la lucha de esa generación contra la guerra de Vietnam, pro la defensa de las conquistas de la revolución cubana. Tenemos que pensar cómo retomar esas banderas de esa generación que hoy se actualizan", agregó.
Volviendo atrás, a su lucha contra Atlántida explicó que "presentamos muchísimas pruebas sobre su participación directa en el genocidio, o sea, no es que lo solo hacían propaganda en general, eran parte de los operativos como en este caso conmigo, con mis padres y con el resto de militantes que habían sido traslados a la ESMA y no los llaman a declarar".
En el documental "La construcción del enemigo" se ve claramente. Alejandrina explicó que hoy también hay que pensar que el gobierno también tiene como método esa construcción de un enemigo. La baja la edad de punibilidad, es un ejemplo del que puede hablar porque trabajó 20 años como operadora social en Villa 21/24.
"Es esa construcción de los males de toda la sociedad en medio de un ajuste tremendo sobre las condiciones de vida, en la que se aprueban leyes como la reforma laboral con cómplices en todos los partidos, que era un sueño que tenía Videla. parece que ahora los males de toda la sociedad son los pibes y las pibas, adolescentes a los cuales hay que meter en cana. Y en este país hay más jóvenes encarcelados que genocidas", dijo.
"Este 24 tenemos que estar todos y todas en las calles, vamos a estar junto a Myriam Bregman en la columna del PTS, no solo acá en la Ciudad de Buenos Aires, sino en todo el país, para seguir peleando por memoria, verdad y justicia. Tiene que ser una demostración masiva, enorme contra el negacionismo, porque fueron décadas para que logremos demostrar que en este país hubo un genocidio, con la vigencia que tiene hoy tiene que tener mucho peso en esta plaza", agregó.
"Yo siempre digo que sin atacar el poder económico no hay nunca más. Por eso es tan importante y no tiene que ver con el pasado, sino con nuestro presente. Con nuestro presente", finalizó.
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A 50 años del golpe, un represor condenado a perpetua pide salidas transitorias
23 de marzo, por Mendoza — Política, Mendoza, Libertades Democráticas, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, 24 de Marzo, Genocidas, 50 años del golpe de Estado de 1976, Política, Mendoza, Libertades Democráticas, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, 24 de Marzo, Genocidas, 50 años del golpe de Estado de 1976
Juan Carlos Alberto Santa María, ex jefe de la División II de Inteligencia de la IV Brigada de la Fuerza Aérea y responsable del centro clandestino Campo Las Lajas (Las Heras), solicitó salidas transitorias mientras sostiene el pacto de silencio
El 19 de marzo, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 publicó en el Boletín Oficial un llamado a víctimas y familiares para participar de la audiencia del 26 de marzo, en la que se resolverá su pedido.
¿Quién es?
El comodoro Santa María fue señalado en el VI Juicio contra los genocidas como responsable de la desaparición del docente y primer rector de la Universidad Nacional de San Luis, Mauricio Amílcar López, secuestrado el 1 de diciembre de 1977 y detenido en Campo Las Lajas.
Según el sitio Lesa Humanidad Mendoza, su legajo da cuenta de una extensa carrera en inteligencia: en 1976 realizó el curso de oficial de Inteligencia del Estado Mayor, fue auxiliar en la IX Brigada Aérea y luego trasladado a Mendoza. Desde 1980 continuó en funciones similares en otras regionales.
Junto a su predecesor, tuvo un rol central en la toma de decisiones de la IV Brigada Aérea. Además, estuvo a cargo de la Compañía de Policía Militar (1976–1979), unidad que participó en operativos represivos como el de la familia Pérez-Pereyra y la segunda detención de Segundo Isau Alliendes.
Las Lajas
El predio del campo Las Lajas se sitúa en el pedemonte mendocino a unos 25km de la ciudad de Mendoza. Allí, se instaló un centro clandestino de detención, que testigos aseguran, podría haber sido el último destino de personas detenidas en otros centros como el D2 que es señalado también como centro de paso. En la causa Las Lajas testigos aseguraron que ese era un lugar de exterminio.
Emilio Alberto Luque estuvo detenido en “Campo Las Lajas” en octubre de 1976, en su testimonio, publicado en Lesa Humanidad Mendoza, declaró que a él “lo condujeron a una construcción de chapa donde había muchas sillas con personas vendadas y atadas, dispuestas en un gran círculo. De a ratos, inclinando su cabeza hacia atrás, podía mirar por debajo de la venda: calculó que se trataba de unas quince personas, algunas de las cuales hablaban.” Y que “También a un interrogador que se hacía llamar “el cura” porque se jactaba de “crucificar” a quienes mentían.”
Por su parte, Horacio Oscar Ferraris detenido en 1976 en su casa en San Luis y trasladado a Mendoza vendado y atado de pies y manos en el baúl de un auto, declaró en 2018 que fue torturado “a lo largo de medio día, luego de lo cual lo tiraron a un colchón en el piso. Lo alimentaban y llevaban al baño. No volvieron a torturarlo. Días después lo trasladaron a una casilla de chapa con dos ambientes divididos donde había otros tres detenidos varones. Uno de ellos, el único con el que llegó a hablar, se identificó como Mauricio López, exrector de la Universidad de San Luis. Ferraris lo recordó como una persona muy cordial que trataba de calmarlo y de darle aliento. También hablaron sobre un conocido en común, Esteban Agüero.”
Santa María no es un santo, es un genocida
Junto con el Comandante del III Cuerpo de Ejército Luciano B. Menéndez, uno de los personajes más siniestros de la represión, los integrantes del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea Argentina, Pedro Esteban Jofré, Osvaldo Antonio Padorno Mesa y Juan Carlos Santa María, fueron imputados por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, torturas y robo agravado en 2007, 3 años después de la denuncia ante la justicia federal por Campo Las Lajas.
Fue dos veces condenado a prisión perpetua, la primera vez en el VI Juicio (2018) en la causa por la desaparición de Mauricio Amílcar López y la segunda la causa de desapariciones en el Campo Las Lajas en el marco del IX juicio (2023).
El año pasado, en diciembre de 2025 fue imputado nuevamente, junto a 16 ex militares y policías. Hace unos días quedó procesado junto a 14 de ellos por crímenes contra casi 60 niñas, niños y adolescentes. Las imputaciones habían sido solicitadas desde el 2025, en la que la fiscalía identificó al menos cinco patrones de criminalidad dirigidos contra niños, niñas y adolescentes.
El silencio de los culpables
Es importante recordar las palabras de Myriam Bregman “No existen los "exgenocidas": todos ellos siguen cometiendo delitos mientras no nos digan cuál fue el destino de las y los desaparecidos, ni de los niños y niñas apropiados en la dictadura cívico-militar que, al día de hoy, siguen sin recuperar su identidad”.
El campo Las Lajas tiene una extensión incalculable, aun así, testigos han señalado parcelas determinadas en las que se instaló el campamento que funcionó como centro de las torturas.
Se realizaron rastrillajes e inspecciones impulsadas por distintos organismos en las que, hasta ahora, se encontraron restos de carrocerías enterradas a metros de profundidad y dispuestos como material de investigación.
Santa María, como tantos otros, solicita salidas mientras sostiene un pacto criminal en el que no solo no dicen qué pasó con nuestras compañeras y compañeros sino que esconden la verdad sobre donde están ellos y los nietos que faltan.
A principios de este mes, el cura represor Christian Federico Von Wernich también solicitó salidas transitorias, pero la justicia se las negó. Estos personajes siniestros, piezas clave de la cadena represiva, parecen envalentonados por los discursos negacionistas de Milei y Villarruel, que no son más que una muestra de impotencia frente a una memoria que sigue viva.
En pocos días seremos miles en las calles para recordar y retomar la pelea por ese futuro por el que peleaban nuestras compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, tenemos que defender y hacer uso de nuestro derecho a la rebelión, para eso hay que organizarse, en memoria y con el impulso vital de nuestros 30000.
Una estudiante de 6to grado de primaria en estos días dijo “ellos no tienen remordimiento ni culpa, si lo tuvieran habrían dicho donde están los desaparecidos. Lo mejor que podemos hacer nosotros es tener memoria”.
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El genocidio que empezó antes: mi abuelo, la Triple A y las peleas de hoy
23 de marzo, por A 50 años del Golpe — Política, Libertades Democráticas, Opinión, Lesa humanidad, Genocidio, La Noche de los Lápices, Impunidad, Golpe de Estado, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Juan Domingo Perón, Triple A, Crímenes de lesa humanidad, Terrorismo de Estado, Dictadura, A 50 años del Golpe, Memoria, 50 años del golpe de Estado de 1976, Política, Libertades Democráticas, Opinión, Lesa humanidad, Genocidio, La Noche de los Lápices, Impunidad, Golpe de Estado, Dictadura cívico-militar-eclesiástica, Juan Domingo Perón, Triple A, Crímenes de lesa humanidad, Terrorismo de Estado, Dictadura, A 50 años del Golpe, Memoria, 50 años del golpe de Estado de 1976
Recuerdos que no mienten ni un poco. Un abuelo en las garras de la Triple A, antes del Golpe. Una juventud de lucha por verdad y justicia. Y la comprensión de por qué, cómo y contra quiénes se consumó ese genocidio cuyos efectos perduran. El autor es nieto de Juan Deza, miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y militante del PTS.
(Esta columna integra el dossier Reflexiones a 50 años del Golpe: una lucha incansable contra el negacionismo, el olvido y el silencio, que podés ver acá)
Se cumplen 50 años del Golpe. No puedo evitar recordar muchas escenas, desde que era muy chico. En mi casa siempre se habló del Golpe de Estado, de la dictadura y de los desaparecidos. En particular por la historia de Juan Deza, mi abuelo, el papá de mi viejo, que era militante montonero y fue asesinado en septiembre de 1975 por un comando de la Triple A, a plena luz del día y en un gobierno constitucional. Antes del Golpe.
Me acuerdo de las veces que vimos La Noche de los Lápices con mis viejos, de cómo al principio, en las escenas de tortura, nos tapaban los ojos a mi hermano y a mí diciéndonos que la siguiente vez íbamos a verla completa. Mis primeras marchas fueron los 24 de Marzo, con ellos. Después, ya en el colegio, con mis amigos y resto del secundario, no sólo para el aniversario del Golpe sino también en fechas como el 16 de septiembre, por La Noche de los Lápices.
Nunca pensé esas fechas como efemérides. No, son fechas que miran el pasado para pelear por nuestro futuro. Mucho más hoy, frente a un gobierno negacionista del genocidio y plagado de militantes prodictadura como Victoria Villarruel.
Estoy seguro que la vicepresidenta sabe mucho más de lo que pasó con mi abuelo que mi propia familia. Ella se llena la boca hablando de “memoria completa”, pero forma parte de esa gran “familia” que en más de 40 años de “democracia” logró que ningún gobierno constitucional abriera todos los archivos de la represión. Ella y los suyos siempre buscaron, ante todo, la impunidad.
Esa impunidad contra la que tantos familiares y compañeros de lucha batallamos desde el principio. Desde aquella primera ronda de las Madres, en 1977, en la que simplemente preguntaban dónde estaban sus hijos. Medio siglo después, seguimos peleando por Memoria, Verdad y Justicia porque sabemos que están dispuestos a hacerlo de nuevo.
Aquel golpe y aquel genocidio fueron la respuesta que tuvieron el imperialismo y los dueños del país cuando vieron amenazado su poder por parte de una joven generación de trabajadores, estudiantes, intelectuales y artistas que en Argentina pusieron realmente en jaque al capitalismo.
Entonces, 50 años después, seguir peleando por la apertura de los archivos, por cárcel común, perpetua y efectiva, y organizándonos para enfrentar los planes que hoy tienen los dueños del país, el FMI y el imperialismo, es el mejor homenaje que podemos hacerles a nuestras 30 mil compañeras y compañeros detenidos desaparecidos.
De Videla a López
Recuerdo mucho las movilizaciones de 2006 por la aparición con vida de Jorge Julio López. Yo estaba terminando el secundario y se habían reabierto los juicios de lesa humanidad gracias a la lucha dada durante años por el enorme movimiento de derechos humanos contra las leyes de Obediencia Debida y Punto Final de Alfonsín y los indultos de Menem. Fue después de la rebelión popular del 2001 que se logró voltear esas leyes nefastas.
En esos juicios abiertos no sólo quedó demostrada la potencia de ese movimiento popular por los derechos humanos. También salió a la luz la continuidad que, después del golpe, tuvieron los genocidas en distintos resortes del Estado y del régimen político. A Julio López, sobreviviente de la dictadura, lo volvieron a desaparecer en medio del juicio contra su torturador Miguel Etchecolatz.
Aún hoy el Estado, por el que pasaron gobiernos de diferentes signos políticos, sigue sin decirnos qué pasó con López y quiénes fueron los responsables de su segunda desaparición. Parece un mensaje clarísimo de los propios genocidas, que décadas después siguen demostrando su influencia sobre los poderes de turno.
Pero también recuerdo la muerte de Jorge Rafael Videla. Uno de los más sanguinarios genocidas, condenado varias veces a perpetua, se pudrió en la cárcel. Fue una muerte emblemática para mi generación. Una muerte que, sin embargo, no pudo tapar el hecho de que la gran mayoría de los genocidas siguen libres y de que la mayoría de los que fueron condenados gozan de lujosas prisiones domiciliarias. Hubieron más de 800 centros clandestinos de detención, menos de 1500 condenados.
La impunidad avanza. Y no es sólo impunidad judicial, sino también impunidad biológica. Miles de genocidas se van muriendo sin haber pisado nunca una fiscalía y mucho menos haberse sentado en el banquillo frente a un tribunal. Mientras, muchas Madres y Abuelas también se mueren, sin saber qué pasó con sus hijos y dónde están sus nietos.
Un ataque de la clase dominante a quienes desafiaron su poder
Durante todos estos años se intentaron ensayar diversas explicaciones de qué fue el golpe, por qué, quiénes fueron y contra quiénes. Empezando por los intentos de explicación de los militares que hablaban de “excesos” cometidos al enfrentar a una “subversión” que era necesario “aniquilar”.
El radicalismo instaló la Teoría de los Dos Demonios, según la cual hubo violencia y excesos de “ambos bandos”. Una igualación insostenible del aparato estatal, apoyado por el empresariado y los grandes medios, y organizaciones populares que incluso militarmente ya estaba derrotadas antes del golpe. Organizaciones que ni siquiera fueron el blanco principal del genocidio, ya que el 75 % de los detenidos-desaparecidos son trabajadores, profesionales y estudiantes.
Otro intento de explicación es el de una “juventud maravillosa” con ideales utopicos, que fueron atacados por un monstruo grande que pisa fuerte. Una subestimación a toda una generación y, sobre todo, a la potencia que significó el desafío al capitalismo argentino, desde el Cordobazo en adelante.
Yo soy de los que piensan que, justamente, a fines de los 60, la dictadura de Juan Carlos Onganía (que aseguraba que iba a “durar décadas”) fue herida de muerte con el Cordobazo. Y que desde entonces las clases dominantes intentaron todo para aplacar esa insurgencia obrera y popular. Desde la salida electoral, a la vuelta de Juan Domingo Perón, hasta el golpe del 24 de marzo de 1976.
Perón no pudo contener esa insurgencia. Hasta persiguió a los propios para defender al capitalismo en Argentina, impulsando y financiando a las bandas fascistas de la Triple A. Ante la impotencia frente a un movimiento que crecía, ante la amenaza efectiva al poder de los dueños del país, se aplicó la versión local del Plan Cóndor, impulsado por el imperialismo y por el que se instauraron dictaduras en toda la región.
En Argentina se llevó adelante un genocidio contra esa clase poderosa que son los trabajadores, sus cuerpos de delegados, sus sindicatos y su alianza con los estudiantes y los sectores populares. Es decir, un ataque de la clase dominante contra quienes desafiaron su poder.
La clase trabajadora resistió y desafió a esa dictadura sangrienta. En 1977 se produjo la enorme huelga ferroviaria, el mismo año que las Madres de Plaza de Mayo daban sus primeras rondas preguntando por sus hijos y nietos, en 1979 el primer paro general y en 1982 el paro con la enorme movilización que se enfrentó a las fuerzas represivas durante horas en los alrededores de Plaza de Mayo. Un proceso que dejó muy herida a la dictadura y la llevó a intentar represtigiarse con la aventura de Malvinas.
Esa clase social, nuestra clase, que fue capaz de resistir, de enfrentar y de derrotar a la dictadura, tiene una potencia que no puede ser subestimada hoy.
Imaginemos si esa fuerza se pusiera en movimiento para enfrentar decididamente los planes del Gobierno, del imperialismo y del Fondo Monetario Internacional. Sin dudas tendríamos altas posibilidades de torcerle el brazo a Milei y todos sus cómplices. Algunos de los cuales posan de opositores y terminan votando como oficialistas. Y otros que, teniendo la responsabilidad de organizar el enfrentamiento en las calles con el paro general, como la CGT traicionan a a los trabajadores a cambio de algunos privilegios particulares.
No estamos para creernos el verso de que el Gobierno está fuerte porque tiene tantos o cuántos votos. Si la fuerza de los trabajadores, unida a todos los sectores atacados por el Gobierno, se pone en funcionamiento de forma democrática, no hay plan que tenga chance de doblegar esa potencia.
Con todas estas banderas nos vamos a movilizar este 24 de marzo, en este aniversario 50 del golpe genocida.
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